La búsqueda de la canción perfecta es, por
definición, el objetivo último de cualquier músico que se precie.
Corrientes feistas al margen más preocupadas por
una oferta incómodamente ruidista, a
lo largo de los años, desde el mismo inicio de la cultura pop construida con
los cimientos artísticos que hoy conocemos, cientos de solistas y grupos han
ofrecido una gloriosa colección de pequeñas joyas inmortales.
Obras locales al
margen, (me vienen a la cabeza “Mediterráneo” de Serrat, “El Sitio De Mi Recreo”
de Antonio Vega, “Insurrección” del Último De La Fila, “La Estatua Del Jardín
Botánico” de Radio Futura, “L’estaca” de Lluis Llach, “Groenlandia” de los
Zombies, “La Chica De Ayer” de Nacha Pop, “¿Qué Hace Una Chica Como Tú En Un
Sitio Como Este?” de Burning, “Un Buen
Día” de Los Planetas, “Flamenco” de Los Brincos, “Maneras De Vivir” de Leño o
las menos conocidas “Alud” de Fábula, “Funcionará” de Lori Meyers, “Chup Chup”
de Australian Blonde, Deluxe y su “Qué No” o “Copenhague” de Vetusta Morla por
mencionar solo unas pocas), la oferta anglosajona de grandes canciones es,
sencillamente, inabarcable.
Obviando los títulos obligatorios, esos que
necesariamente remiten al “A Day In The Life” de The Beatles, “Blowing In The
Wind” de Dylan, “Bohemian Rhapsody” de Queen, “Paint It Black” de los Stones, y
a Van Morrison, Bowie, The Eagles, CCR, The Clash, Lou Reed, etcétera etcétera
etcétera, ensuciarse los dedos pasando vinilos a toda velocidad en pequeñas
tiendas de barrio en ocasiones te regala descubrimientos anónimos en las caras
b de discos a priori pequeños. “Staples” de Buffalo Tom en el gigantesco Let Me Come Over. “Kayleigh” en Misplaced
Childhood de Marillion. “Roscoe” en The
Trials Of Van Occupanther de los tejanos Midlake. “No
One Like You” incluido en Blackout
de, si, los heavys y muy melenudos alemanes Scorpions. Y otras obritas menores
sospechosamente impopulares como “Darkest Hour” de Then Jerico incluido en el
algo anticuado The Big Area, “Trigger
Happy” del Love Story de Lloyd Cole.
El precioso y casi inédito “Be Strong Now” incluido en Let It Come Down, primer trabajo en solitario del guitarrista de
los Smashing Pumkins James Iha o,
sorprendentemente, el “Someone” del lacrimógeno dúo The Rembrandts, que
debutaron con un honradísimo y muy disfrutable disco de pop melódico en 1990.
Por supuesto, la efe eme más comercial no ha
dejado de lado canciones sensacionales por mucha etiqueta de mainstream que tuvieran. El último ejemplo
“Somebody That I Used To Know” de Gotye, aunque antes ya lo habían hecho
Outkast con “Hey Ya!”, Gnarls Barkley con “Crazy”, el “Crazy In Love” de
Beyoncé, “Everybody’s Changing” de Keane, “Feel” de Robbie Williams, “Umbrella”
de Rihanna, “Rolling In The Deep” de Adele, el “Rehab” de Amy Winehouse o el “I
Gotta Feeling” de The Black Eyed Peas, una canción redonda construida de
imparable hedonismo con el sano y único propósito de hacer que otros lo pasen
bien. Que aburrida es la independencia más recalcitrante cuando insiste en poner
la zancadilla a las buenas canciones por el simple pecado de ser piezas
populares. Viva la vida.

0 comentarios:
Publicar un comentario